Hoy en día, la educación a distancia ha roto el paradigma de lo presencial dando lugar a la palabra escrita la cual prevalece en el tiempo y la conciencia. El contacto con el profesor no se limita a un aula física, permite una comunicación con flexibilidad en horario, asincronía, interacción y retroalimentación fluida, generando libertad de pensamiento y capacidad de expresión lo que le da el carácter de aprendizaje infinito.